Golden Fm 95.5- Coronel Du Graty
El cuidador del campo de Sena
Melgarejo, pasa sus primeros días en libertad sin hablar con la prensa
Gustavo Melgarejo, era quien cuidaba la chanchería de Emerenciano Sena, y su coartada de haber bebido mucho en un asado con el vecino al campo, no sirvió para convencer a los doce ciudadanos que lo hallaron culpable. Entre risas, silencio y corridas, escapó de las preguntas de la prensa. Un crimen que lo dejará marcado de por vida.
De los siete que llegaron al juicio por jurados por el crimen de Cecilia Strzyzowski, en la audiencia de este miércoles, no estuvieron presentes dos. Emerenciano Sena, condenado a prisión perpetua como partícipe primario, se ausentó por razones de salud: un cuadro digestivo alteró su mañana y será sometido a estudios clínicos para determinar su patología. La otra ausente fue Griselda Reinoso, quien resultó absuelta por el jurado y entonces quedó desafectada del tramo final del proceso.
Gustavo Melgarejo, cuando fue detenido en el campo de los Sena, pesaba una orden de captura por violencia de género.
En cambio, uno de los que se retiró a su casa tras la audiencia fue Gustavo Melgarejo. El pasado 15 de noviembre, pese a haber sido hallado culpable como partícipe primario, la jueza Dolly Fernández le concedió la libertad, ya que la pena prevista para su delito no supera los tres años y es excarcelable. Por ello, no había discusión posible.
Melgarejo fue seguido de cerca por reporteros y cronistas durante un cuarto intermedio. Se dirigió a desayunar a un café próximo a la Cámara Segunda en lo Criminal, acompañado por su defensora particular y un codefensor. No respondió a las preguntas de la prensa y, sonriente, ingresó al local mientras los flashes no cesaban.
Melgarejo quedará registrado en la base de antecedentes penales y reincidencias. El jurado supo distinguir su rol en el campo de los Sena, donde el cuerpo de Cecilia Strzyzowski fue incinerado.
El cómplice en el femicidio de Cecilia Strzyzowski, en un café cerca de la Cámara Segunda en lo Criminal, durante el cuarto intermedio.
El casero de la chanchería, que durante el allanamiento había mentido al declarar que vio a la joven amordazada en un auto, logró evitar una pena mayor. Sin embargo, no podrá escapar de la memoria colectiva de un país que lo recordará como quien mantuvo el fuego para borrar los rastros de Cecilia.
Gustavo Melgarejo, será condenado con una pena no mayor a los tres años, al sere culpable de encubrimiento simple.
Siempre quedará marcado como cómplice de uno de los crímenes más recordados de la historia argentina.
Source