Cuando Johannes Roberts presentó la idea del filme, avisó que el animal iba a estar interpretado por un actor humano. «Apareció Miguel, que no había hecho nada así antes. Había nacido para interpretar este papel», indica el director
Johannes Roberts (Reino Unido, 1976) estaba en casa de su madre cuando se fijó en algo que le llamó la atención: un perro merodeando al lado de una piscina y ladrando al agua. «¿Sabes qué? Eso es interesante. ¿Y si la piscina no tuviera una parte poco profunda y estuvieras allí? ¿Y si el perro tuviera la rabia?», recuerda el director que pensó. Las preguntas fueron escalando y todo terminó convirtiéndose en una película titulada Primate en la que, en lugar de un perro, el villano es un mono. «Adoro Cujo y luego pensé en cómo podíamos llevarlo al siguiente nivel», señala en SensaCine.
Primate, que llega a los cines españoles el 6 de febrero, sigue a una joven que invita a sus amigas a su casa en Hawái para pasar unas merecidas vacaciones. Allí les presenta a Ben, un chimpancé que es uno más de la familia. Pero cuando Ben coge la rabia, lo que prometían ser unos días de descanso se convierten en una batalla por la supervivencia.
Lo de convertir al enemigo principal en un mono fue una idea personal de Roberts. «Los chimpancés me parecen aterradores», confiesa. «Son muy poderosos. No son como un tigre que te ataca para defenderse. Un chimpancé… Los chimpancés son malos. Todo lo que he visto de ellos es que hacen cosas horribles. El hecho de que estén tan cerca de los humanos…», afirma. «Si coges a un chimpancé, que debería estar en un entorno salvaje, y lo metes en este mundo y se vuelve loco… Es la receta perfecta para el desastre».
Una familia que intenta reconectar
Paramount Pictures
La familia protagonista de Primate pasa por un auténtico infierno. Johnny Sequoyah da vida a Lucy, la protagonista. Troy Kotsur, el ganador del Oscar por CODA (2021), se encarga de interpretar a su padre Adam. Los dos, que tienen una relación complicada desde la muerte de su madre y esposa como consecuencia del cáncer, intentan reconectar cuando Ben se vuelve loco.
«Yo me siento solo, estoy ocupado, me meto de lleno en mi trabajo y siempre estoy fuera de la ciudad. Por eso siento que he descuidado a mi hija y me he vuelto un poco egoísta y quiero intentar reconectar», explica Kotsur. «Esta situación hace que conectemos y nos unamos más».
La parte atractiva del filme, cuando la presentamos al estudio, fue que íbamos a hacer una película de terror con un chimpancé hecho y con efectos prácticos, sin recurrir a efectos visuales
Para dar vida a Ben, el filme optó por usar efectos prácticos. Es decir: a un actor humano interpretando al chimpancé. Miguel Torres Umba fue el encargado de dar vida al villano. «La parte atractiva del filme, cuando la presentamos al estudio, fue que íbamos a hacer una película de terror con un chimpancé hecho y con efectos prácticos, sin recurrir a efectos visuales», recuerda Roberts. La decisión de optar por un humano fue por la necesidad de que el reparto interactuara con él y de que ese «osito de peluche», como describe el cineasta, se volviera loco y malo. «Hicimos un ‘casting’ abierto y apareció Miguel, que no había hecho nada así antes. Había nacido para interpretar este papel», indica Roberts.
«Eso es muy de cine de la vieja escuela, lo de tener efectos prácticos», dice Kotsur sobre trabajar con Umba. «La fisicalidad de Miguel es increíble», alaba. «A veces nos sorprendía. Era muy impredecible, igual que un chimpancé, y no sabíamos qué iba a hacer y qué no y no nos contaba exactamente qué iba a ocurrir. Eso está bien porque lo que grababa la cámara era una reacción auténtica». «El equipo de efectos prácticos encargado de crear a Ben era de unas 50 personas. El nivel de artesanía es destacable», añade Sequoyah.
Los retos de ‘Primate’
Paramount Pictures
Cuando Kotsur se unió a Primate, su personaje no era sordo. «Se emocionó mucho cuando se lo propusimos» recuerda Roberts. «Me ayudó a transformar el personaje, a lo que sería para él en la vida real como actor sordo. Fue muy diferente dirigirle a él y luego a Johnny porque, de repente, tienes escenas en completo silencio durante minutos y todo depende de las expresiones faciales. Fue maravilloso poder jugar con su audio, en su mundo, y luego jugar con el terror a través del silencio». «Confié de verdad en Johannes», confiesa Kotsur. «Me pedía jugar un poco si teníamos una idea en el último minuto y aprovechábamos esas oportunidades».
En cuanto a Sequoyah, la actriz se enfrentó a un rodaje en el que pasó mucho tiempo metida en una piscina porque es uno de los pocos sitios en los que los personajes pueden esconderse de Ben. «Es una soldado», dice Roberts. «Hice que pasara por un infierno durante el rodaje con gore, sangre y golpes». «Fue duro», reconoce Sequoyah. «Físicamente fue un reto, pero también algo muy gratificante» «Me alegro de no haber estado en la piscina. Fue un alivio», bromea Kotsur. «Tenemos que hacer la secuela y que vuelvas para que tengas la experiencia», responde la actriz.
Hay una cantidad perfecta de alivio cómico
Roberts apoyó a su elenco metiéndose con ellos en la piscina siempre que podía. «Es muy colaborativo», dice Sequoyah. «Encontrar a un director que también quiere hacer lo que tienen que hacer sus actores es difícil». «Era como un niño jugando en un parque», explica Kotsur. «Estaba muy emocionado por ser creativo y probar cosas. A veces gritaba: ‘¡Más sangre! ¡Más!’. Hay un momento en el que el chimpancé está encima de mí durante una de las secuencias de pelea y me babea. Decía: ‘¡Más babas!’. Y yo: ‘Muchas gracias. Ahora estoy cubierto de babas y sangre».
En Primate también hay espacio para la comedia. «Hay una cantidad perfecta de alivio cómico», avisa Sequoyah. «Creo que necesitas eso en películas de terror. Es catártico poder reír después de gritar. Tu cuerpo está tenso y es agradable poder liberar algo de eso».