La empresa tecnológica Block, fundada por el creador de Twitter, anunció un recorte masivo de personal que reducirá casi a la mitad su plantilla global. La decisión fue comunicada por su CEO, Jack Dorsey, quien atribuyó el ajuste al impacto estructural que está teniendo la inteligencia artificial en la forma de construir y gestionar compañías.
Block, propietaria de Square, Cash App y Tidal, pasará de unos 10.000 empleados a menos de 6.000. Más de 4.000 trabajadores serán despedidos o ingresarán en procesos de consulta interna. Se trata del mayor ajuste en la historia de la empresa y del primero que la firma vincula explícitamente con la adopción de herramientas de inteligencia artificial.
En una carta a accionistas y empleados, Dorsey sostuvo que la IA “cambia fundamentalmente lo que significa crear y operar una empresa” y anticipó que otras compañías llegarán a la misma conclusión en el próximo año. “La mayoría de las empresas alcanzará esta misma conclusión y hará cambios estructurales similares”, afirmó.
El ejecutivo aseguró que la decisión no responde a problemas financieros. Según el último balance, Block registró crecimiento en su base de clientes y en sus ganancias hacia el cierre del año pasado. Aun así, la compañía prevé afrontar hasta 500 millones de dólares en costos de reestructuración vinculados al recorte.
En un mensaje posterior, Dorsey reconoció que la empresa sobredimensionó su plantilla durante la pandemia, aunque minimizó ese factor y defendió que hoy puede operar con mayor eficiencia gracias a lo que llamó “herramientas de inteligencia”. Según explicó, los nuevos sistemas permiten trabajar con equipos “más pequeños y planos”, con menos niveles jerárquicos.
La reacción del mercado fue positiva: las acciones de Block subieron más de 20% en operaciones posteriores al anuncio.
El movimiento se inscribe en una ola más amplia de ajustes en la industria tecnológica. En enero, Amazon despidió a unos 16.000 empleados tras haber recortado otros 14.000 puestos meses antes. Meta, Microsoft y Google también realizaron despidos en paralelo a fuertes incrementos en su inversión en inteligencia artificial.
En el sector, cada vez más compañías incorporan sistemas capaces de generar código de programación de manera automática, como Claude Code de Anthropic o Codex de OpenAI. Estas herramientas prometen acelerar el desarrollo de software y reducir la necesidad de grandes equipos técnicos, lo que alimenta el debate sobre el impacto de la IA en el empleo calificado.
No todos coinciden en que la tecnología ya esté produciendo ganancias de productividad significativas. Distintos relevamientos entre ejecutivos muestran que muchos proyectos de IA todavía no se traducen en mejoras concretas en los resultados. En ese contexto, algunos analistas advierten que parte de los recortes podrían responder a ajustes pendientes tras la expansión de contrataciones durante la pandemia más que a un reemplazo directo por sistemas automatizados.
Dorsey, sin embargo, defendió un enfoque más frontal. Señaló que podría haber aplicado los recortes de manera gradual, pero optó por una decisión drástica para evitar sucesivas rondas de despidos que, según dijo, erosionan la moral y la confianza interna.
Cofundador de Twitter, la red social que luego fue adquirida por Elon Musk y rebautizada como X, Dorsey vuelve así a quedar en el centro del debate sobre el futuro del trabajo en la industria tecnológica, en un momento en que la inteligencia artificial redefine estrategias, inversiones y estructuras organizacionales en las grandes empresas del sector.
Musk tomó el mando luego de la venta de Twitter. Foto AFPLa situación en Argentina
En medio de la ola global de recortes en tecnología y servicios profesionales, en la Argentina comenzaron a encenderse señales de alerta en el sector financiero y de consultoría. En los últimos días circularon versiones sobre desvinculaciones en la filial local de PwC y sobre ajustes en entidades bancarias con fuerte presencia en el país.
En el caso de PwC, trascendió en redes sociales que el recorte podría alcanzar hasta 200 puestos. Fuentes de la compañía desmintieron esa cifra ante Clarín y señalaron que las salidas recientes se ubicarían en un rango menor, entre 40 y 60 personas. Aseguraron además que la firma cuenta con unos 6.300 empleados en la Argentina y que los movimientos anuales de personal no superan, en términos generales, el 1% de la dotación.
Desde la empresa explicaron que la dinámica del negocio obliga a redefinir perfiles y servicios de manera constante. En ese marco, algunas posiciones dejan de estar alineadas con la demanda de los clientes mientras se crean otras nuevas. De hecho, destacaron que durante 2025 incorporaron alrededor de 750 profesionales y que prevén sumar una cifra similar este año, especialmente en su Acceleration Center Buenos Aires, que exporta servicios a Estados Unidos y Canadá.
El sector financiero, en la mira. Foto: PWCLa compañía también rechazó versiones sobre cierres de oficinas o traslado de operaciones fuera del país. Según indicaron, la Argentina mantiene ventajas competitivas como el talento profesional y la coincidencia horaria con Estados Unidos, un factor clave para el negocio de exportación de servicios basados en conocimiento.
No obstante, el trasfondo es un proceso de ajuste más amplio. A nivel global, PwC redujo miles de puestos en su último ejercicio fiscal y dejó en suspenso planes de expansión agresiva. La firma anunció inversiones millonarias en inteligencia artificial, con foco en automatizar tareas que tradicionalmente realizaban perfiles junior, en línea con una búsqueda de mayor eficiencia operativa.
La inquietud también alcanzó al sector bancario. El sindicato La Bancaria advirtió sobre retiros voluntarios masivos en el Banco Santander y los vinculó con un plan de reducción de sucursales. Desde la entidad reconocieron el cierre de nueve puntos de atención en lo que va del año, aunque negaron que eso implique necesariamente despidos y remarcaron que el 90% de las transacciones ya se realizan por canales digitales.
Según el banco, la asistencia presencial viene cayendo alrededor de 30% anual, en paralelo al crecimiento del uso de su aplicación móvil. En ese contexto, sostienen que el rediseño de la red física responde a un cambio estructural en los hábitos de los clientes más que a un ajuste coyuntural.