
Se ha convertido en un clásico del cine desde su estreno en 1991. Una obra maestra que también debemos a Michael Blake, guionista de la película y amigo de Costner, quien escribió su guion con gran dificultad
Si hay una película que marcó un antes y un después en la carrera de Kevin Costner, esa es sin duda Bailando con lobos, un brillante wéstern protagonizado por él mismo que casi fue un milagro que se estrenara en 1991, pero que terminó ganando nada menos que siete premios Oscar, incluido el de Mejor película y Mejor director para Costner, que debutó detrás de las cámaras con aquel filme.
Cuando Kevin Costner dirigió Bailando con lobos ya se había labrado una fama como actor gracias a su trabajo en películas como Los intocables de Eliot Ness, No hay salida o Campo de sueños, pero Bailando con lobos le consagró como una de las grandes estrellas de cine del momento, condición que mantuvo durante los siguientes años.
Bailando con lobos no contó con la confianza de Hollywood desde el primer momento. Sin embargo, Costner y su socio productor Jim Wilson, que habían creado la productora Tig Productions, estaban seguros de que tenían entre manos algo que merecía la pena. Primero se las apañaron para vender los derechos internacionales en varios países y obtener el dinero necesario para comenzar a trabajar y, justo antes del rodaje, Orion Pictures se unió como productora. Por su parte, Costner pospuso su salario como director y protagonista para abaratar costes.
Pero, antes de llegar a ese momento, a Bailando con lobos la había precedido una interesante historia de orígenes que había comenzado con un amigo personal de Kevin Costner viviendo en su casa tras haber quedado en la ruina.
Ese amigo no era otro que el guionista Michael Blake, fallecido en 2015 a los 69 años, quien ganaría el Oscar a Mejor Guion Adaptado por aquella película. Amigo de Costner desde 1981, Blake luchaba por ganarse la vida en Los Angeles vendiendo sus guiones. A medida que la fama de Costner comenzaba a crecer, el actor no dudó en ayudar a su amigo, pero las reuniones que se encargaba de cerrar para Blake con grandes figuras de Hollywood no acababan precisamente bien. La información que recibía Costner es que su amigo tenía un comportamiento difícil y a él le preocupaba que eso afectase a su propia carrera.
Así lo recordaría él mismo en una entrevista con The Graham Norton Show en 2016, en la que admitió que su amigo a veces menospreciaba a Hollywood y eso jugó bastante en su contra: «Todos tenemos amigos con los que empezamos y es como ‘¿quién llega primero?’, ¿verdad? […] Recuerdo que uno de mis amigos era guionista y yo intenté ayudarlo, le envié a muchos cursos, le conseguí trabajos, ¡y los informes decían que simplemente terminó cabreando a todos!».
Me dijo una cosa más que realmente se pasó de la raya -es decir, es fácil menospreciar a Hollywood- y se pasó de la raya con un amigo mío y eso fue todo, lo tuve entre la espada y la pared
Sin embargo, luego no dudó en ayudarle cuando más lo necesitaba: «Unas semanas después, cuando la tensión se había calmado, el amigo en cuestión volvió a contactarme y me dijo: ‘Mira, necesito un lugar donde quedarme, ¿puedo quedarme en tu casa?’. Le dije que sí».
Pasaron casi dos meses, durante los cuales Blake apenas salía de su habitación, escribiendo constantemente, incluso leyéndole algunas de sus obras a la hija de Costner. Pero al final el actor tuvo que pedirle que se fuera. Blake dejó el último guion que había escrito sobre su escritorio y se mudó a Arizona. «Me pidió ayuda de nuevo, le envié sacos de dormir, dinero, y seguía intentando ayudarlo. Me dice: ‘¿Has leído mi guion?’ Dije que no. Me dijo: ‘Léelo’. Así que lo hice… y era Bailando con Lobos«.
Una de las estrategias de Kevin Costner y Jim Wilson para sacar la película adelante fue animar a Blake a que convirtiera su guion en una novela y la publicara, antes de que fuera adaptada para la gran pantalla. Vendido inicialmente en librerías de aeropuerto, el libro se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y Costner logró adquirir los derechos cinematográficos.
El resto, es historia… Pero no hay duda de que la vida le devolvió a Costner lo que hizo por su gran amigo.