La película que pone el broche de oro a la historia del personaje de Cillian Murphy se estrena en Netflix el 20 de abril
Los finales son complicados. Y el grado de dificultad aumenta cuando el canto del cisne es el de uno de los mejores personajes del siglo XXI. A Thomas Shelby, el gánster más grande de Birmingham, había que sacarle por la puerta grande. Lamentablemente, eso es algo que no consigue Peaky Blinders: El hombre inmortal, la película que cierra la era del personaje interpretado por Cillian Murphy.
Peaky Blinders: El hombre inmortal, dirigida por Tom Harper y con guion de Steven Knight -creador de la serie-, arranca tras los sucesos ocurridos en la sexta temporada de Peaky Blinders (2013-2022). Thomas Shelby sigue liderando a la banda criminal en las sombras, aislado de todos y de todo, pero siempre en compañía y perseguido por los fantasmas de su pasado y el trauma de la guerra que peleó. El ‘brummie’ se ha quedado solo. Todos a su alrededor han muerto. Irónico cuando él es el único que quiere eso, morir. Thomas Shelby ansía una cosa: la paz. Pero tendrá que luchar una vez más para conseguirla.
El arranque de Peaky Blinders: El hombre inmortal, sus primeros minutos, son puro ‘rock and roll’. Prometen una dosis de adrenalina con la marca Knight. Es el año 1940, la Segunda Guerra Mundial está provocando el caos y una fábrica acaba de ser bombardeada en Birmingham. Alemania tiene un plan para ganar mucho dinero y un hombre llamado Beckett (Tim Roth), un nazi y tesorero de la Unión Británica de Fascistas, es el encargado de ejecutarlo en Reino Unido. Su tarea salpicará a los Peaky Blinders y provocará el regreso de Thomas Shelby, pero antes de que todo esto ocurra, la historia asienta unas ciertas bases importantes.
Cuando El hombre inmortal comienza, Thomas Shelby está cansado, paranoico y más que padre es un gobernador y un rey en la sombra. Su hijo Duke (Barry Keoghan) es el nuevo líder ejecutor de los Peaky Blinders y su otro hijo está peleando en la guerra. Los dos lidian con lo mismo: Thomas Shelby sigue siendo el líder y héroe de guerra y ellos tienen que lidiar con la sombra de su padre ausente.
Cuando Beckett consigue que Duke se implique en su plan y esté a punto de cometer un acto de traición, el gánster debe abandonar su refugio y volver a la acción, física y espiritualmente. Thomas Shelby debe volver a ser Thomas Shelby, ponerse el uniforme del gánster, interpretar al hombre que dejó de ser hace tiempo para resarcirse de sus pecados. Ayuda la promesa de Kaulo (Rebecca Ferguson), una misteriosa mujer que le promete lo que tanto quiere.
La caída de un rey
Netflix
A los 55 minutos del comienzo de Peaky Blinders: El hombre inmortal, Thomas Shelby entra en el Garrison. Lugar común, lugar familiar, centro de operaciones de la banda. Ahora está lleno de soldados forasteros que no se inmutan cuando el gánster quita la música, se planta en medio del salón y pide hablar con el encargado. «¿Quién coño es Thomas Shelby?», se burla uno de ellos. Pobre. No sabe la cantidad ingente de crueldad, inteligencia y poder que llena el despiadado hombre que tiene delante.
Knight regresa al Garrison para enmarcar la vuelta del protagonista, que después remata con la imagen de Thomas Shelby a caballo por las calles de Birmingham. Se cierra un círculo: es un guiño a la primera vez que el gánster aparece en pantalla en el primer episodio de la ficción.
Peaky Blinders: El hombre inmortal se queda a medio camino. Es como si una gimnasta corriera con todas sus ganas contra el potro para hacer una pirueta en el aire y, antes de hacer un tirabuzón, se queda sin altura y pierde fuerza. La caída no es limpia. El final de Thomas Shelby, tampoco.
Aunque los diálogos siguen siendo uno de los grandes puntos fuertes de Knight como guionista, a la película le falta algo que caracteriza a la historia de la banda: los giros finales y la tensión. Thomas Shelby siempre tenía un as guardado bajo la manga y, cuando no le salían las cosas como esperaba, era capaz, tarde o temprano, de crear una salida victoriosa. El hombre inmortal parece un episodio suelto de una temporada que no existe. Falta desarrollo y profundidad, de personajes y de trama. Como película, es correcta. Como filme dentro del universo Peaky Blinders, es débil y perezoso.
La puesta en escena, la fotografía, el vestuario, la forma de rodar dan a El hombre inmortal la apariencia y cáscara de lo que la serie ha convertido en su santo y seña visual. Cillian Murphy siempre será Thomas Shelby, un ejemplo de actor y personaje fundidos en uno. La película no hace más que engrandecer, y confirmar una vez más, que estamos ante uno de los mejores actores vivos. Los veteranos de la ficción siguen en forma como sus personajes y los nuevos fichajes prometen, pero no todos con el mismo potencial. Rebecca Ferguson consigue convertir a Kaulo en una suerte de bruja y ente casi mágico, pero Barry Keoghan, aunque cumple como Duke, no tiene ni el carisma ni el magnetismo suficiente como para continuar con el legado de Thomas Shelby.
«Casi no cuenta», dice uno de los personajes al final de la película. Ese «casi» también puede aplicarse a El hombre inmortal, un desenlace casi a la altura de Thomas Shelby.