
Aquel papel parecía diseñado para ser su despedida y así lo fue. Se quedó sin Oscar pese a ser uno de los más elogiados de su carrera
John Wayne se fue a la tumba en 1979 a la edad de 72 años con el honor de ser el actor con el récord de más papeles protagonistas de la historia y, a día de hoy, más de 50 años después, no solo ningún actor se lo ha arrebatado, sino que parece bastante probable que alguno lo haga. Sin embargo, de sus más de 140 papeles protagonistas, solo uno le brindó el Oscar. El primero y único de su carrera, que ganó en 1970 por su papel en la película Valor de ley.
Previamente a ganarlo, Wayne había estado nominado en dos ocasiones más: en 1950 por su papel protagonista en Arenas sangrientas y en 1961 como Mejor película por la que fuera su ópera prima como director, El Álamo.
Sin embargo, en 1976, John Wayne pensaba que sería nominado de nuevo por una película de la que se sentía especialmente orgulloso y que todo el mundo parecía coincidir en que había brindado una de sus mejores interpretaciones, pero que terminó siendo ampliamente ignorada por la Academia. Aquella película, El último pistolero, acabaría siendo la última de su carrera como actor.
Estrenada en 1976 bajo la batuta de Don Siegel, El último pistolero reunió a John Wayne con James Stewart, con quien había trabajado anteriormente dos veces, una de ellas en una de las mejores películas de su vida, El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford. Esta última película parecía diseñada además para ser la despedida de John Wayne, ya enfermo de cáncer, puesto que en ella interpretaba precisamente a un viejo pistolero que hacía frente a la misma enfermedad.
Ampliamente elogiado por su interpretación, John Wayne admitió en una entrevista con Jim Whaley en 1976 que tenía muchas papeletas para ser nominado a Mejor actor. Aunque el actor lo dijo con humildad, explicó que, cuando un actor obtenía uno de los papeles buenos del año, lo normal era que fuera nominado al Oscar:
«Como regla general, sabes que es un papel maravilloso y que otros actores te han dado un apoyo maravilloso. Y cuando consigues eso, sabes que eso más o menos te asegura una nominación», afirmó Wayne al entrevistador cuando este dio por garantizado que sería nominado al Oscar. «Probablemente solo hay 10 papeles de cualquier tamaño durante el año. Y si estás llegando a ese nivel y consigues uno de esos, te nominan».
Sin embargo, lo de ganarlo no lo veía tan claro: «El mejor papel suele conseguir la nominación y luego solo uno de ellos el premio».
Aquel año, John Wayne perdió su última oportunidad de ganar un segundo Oscar. Los nominados fueron Peter Finch por Network, un mundo implacable -quien lo ganó-, Robert De Niro por Taxi Driver, Giancarlo Giannini por Siete Bellezas, William Holden también por Network, un mundo implacable, y Sylvester Stallone por Rocky.
En general, la película de Don Siegel fue bastante ignorada por la Academia de Hollywood, que solo la nominó al Oscar a Mejor dirección de arte.
Suponemos que aquello no sentó demasiado bien a John Wayne, pero aún así el actor eligió la prestigiosa gala de premios para hacer su última aparición pública antes de su muerte: en 1979, unos meses antes de morir entregó el premio a Mejor película, que fue a parar a El cazador, y se llevó una enorme ovación por parte de los allí presentes.