
En la primera película de Spider-man, todos nos acordamos del breve cameo de Stan Lee, pero Sam Raimi rodó uno muy diferente (y más divertido). Pero claro, abría un buen montón de problemas en los que decidieron, sabiamente, no entrar
La primera vez que Stan Lee apareció en una producción audiovisual de Marvel no fue, como se suele creer, en El juicio del Increíble Hulk, sino en un episodio de Spider-man y su superequipo en el que narraba lo que estaba ocurriendo. De hecho repitió poco después, en 1982, en la serie animada de Hulk, donde presentaba cada episodio y terminaba diciendo «¡Yo soy Stan Lee! ¡Excelsior!». Ya era una estrella antes de que el público mainstream volviera a conectar con él gracias al UCM.
¡Make Mine Marvel!
Si te pido que pienses en un superhéroe de Marvel, hay una gran posibilidad de que pienses en Spider-man, un icono absoluto incluso antes de la película de Sam Raimi en 2002. Sin embargo, no cabe duda de que esta trilogía ayudó a que todo el mundo, incluso los que no habían leído un tebeo en toda su vida, le adoraran. Y, por supuesto, ¿cómo iba a perderse la cita Stan Lee?
En el cameo que quedó en el montaje final, le vemos ayudando a Spidey y evitando que una joven salga herida durante la pelea con el Duende Verde. Sin embargo, el DVD (bendito tesoro) se descubrió que tenía otro cameo adicional que jamás se llegó a montar: era un vendedor de gafas de sol de Manhattan que le ofrece a Spider-man unas, afirmando que se utilizaron en X-Men.
En aquel momento, X-Men, estrenada en el 2000, era la demostración de que se podían hacer películas de superhéroes ambiciosas y que dieran beneficios, así que Fox quiso crear una sinergia lo antes posible. ¿Cuál era el problema? Claro, que eliminaba por completo la posibilidad de hacer un crossover propiamente dicho entre el grupo de superhéroes y el arácnido favorito de todos. Obviamente, acabó en la sala de montaje… Y es ahora, en Vengadores: Doomsday, cuando puede que les veamos juntos por primera vez. ¿Qué es un cuarto de siglo?