Era una de las películas más esperadas de este 2026 y ya solo los nombres de los protagonistas crean hype para atraer a la gente a los cines

El Drama para mí es, sin duda, una de las películas más esperadas de este 2026. Aunque todavía falta un montón para que se estrene, ya que su llegada a los cines de España está prevista para el 29 de mayo, yo ya la he podido ver y os traigo esta crítica para ir creando el hype necesario para que vayáis al cine, aunque, siendo sinceros, con saber quién la protagoniza ya está el trabajo hecho.
Ya sé que muchos estaréis pensando: «Alex, no me hace falta más hype, me da igual lo que me vayas a decir, ¡que salen Zendaya y Robert Pattinson!». Y es verdad, este los tendremos juntos en Dune 3 o en La odisea de Christopher Nolan, y me parece perfecto porque son dos de los mejores actores del momento.
El argumento que se puede contar de la película es mínimo: Pattinson y Zendaya son una pareja que se va a casar, y la película nos sitúa en la semana previa a la boda. Sin embargo, ocurre algo que se nombra y que hace trastavillar absolutamente todo. Viéndola, en un momento dado me he quedado completamente impactado por el giro sorprendente que tiene. Es una de esas películas de las que es mejor no explicar nada para que el «punch» sea lo más eficaz posible.
Detrás de The Drama tenemos a su escritor y director, Kristoffer Borgli, un cineasta noruego nacido en Oslo en 1985. Borgli es un autor con una mirada siempre ácida y, a veces, directamente necrótica sobre la sociedad contemporánea y la gente que la habita. Los nórdicos, ya sea en Dinamarca, Suecia o Noruega, tienen ese sentido del humor particular a la hora de ponerse brutos; pueden llevar la comedia al extremo y hacer que ese visionado incómodo roce lo desagradable. Lo vimos en su sátira de 2022, Sick of Myself, que bordeaba precisamente ese límite de pasar de ser graciosa a ser pesada. Pero luego llegó su siguiente película, la anterior a esta, que es esa obra maestra absoluta que es Dream Scenario, con Nicolas Cage metiéndose en los sueños de la gente. Aquella era una película brillante por pura concepción de guion y desarrollo cinematográfico, ¡de las mejores del siglo!. Así que el desafío con El Drama era gigante: después de petarlo tanto, ¿hacia dónde vas?.
Borgli ha demostrado su tremendo poder y estatus en la cinematografía internacional juntando a este reparto y poniéndole «deberes» a su equipo artístico y técnico antes de rodar. Les hizo verse cuatro películas para prepararse: Bob, Carol, Ted y Alice (1969) de Paul Mazursky, que habla sobre relaciones de pareja y amistad; esa obra maestra sobre el apocalipsis que es Melancolía (2011) de Lars von Trier; la durísima y maravillosa Lacombe Lucien de Louis Malle (ideal para una doble sesión sobre la Segunda Guerra Mundial con Adiós, muchachos); y, por el póster que tienen enmarcado en el salón los protagonistas, Pasión (1969), una de las muchísimas obras maestras del sueco Ingmar Bergman.
Lo que hace Borgli aquí es poner en solfa los límites del amor: ¿hasta dónde podemos llevar nuestro amor? ¿Cuáles son los límites frente a la confianza que depositamos en alguien de quien estamos enamorados?. Arranca casi como una comedia romántica pura de Woody Allen de finales de los 70 o mediados de los 90, pero luego se acerca a niveles de oprobio casi terroríficos respecto a las relaciones humanas.
En tono, es una comedia negra, incómoda, burra y violenta, situada en un punto medio entre Larry David y Ruben Östlund. Hay veces que te ríes, y otras que te da terror real. Y no porque vaya a aparecer un monstruo, sino porque nosotros somos los monstruos si sacamos a relucir lo peor que tenemos o hemos tenido en nuestra vida. Aunque no tiene ese nivel de rompecabezas loco que no paraba de jugar contigo de Dream Scenario, El Drama es más clásica y controlada, sustentada en un único gran punto de giro. Es una rom-com brutal y bestia. Creo firmemente que es una buena película y os aseguro que os lo vais a pasar «bien mal» viéndola