
El actor está a punto de estrenar nueva serie en SkyShowtime, ‘El homenaje’. Ha ganado tres premios Goya y es uno de los mejores, pero las críticas también le afectan
Ganador en tres ocasiones del premio Goya -primero como actor de reparto en Los lunes al sol y dos veces como protagonista, en Te doy mis ojos y Celda 2011 respectivamente, Luis Tosar es, a sus 54 años, uno de los actores españoles más reputados en nuestra industria. Su primera gran oportunidad llegó en televisión, a finales de los años 90, cuando la serie de televisión gallega Mareas vivas le brindó una gran fama en su tierra natal, mientras que su papel en la película Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa le consagró en el resto de España.
Desde entonces no ha parado. Hace pocos meses sin ir más lejos protagonizaba la serie de Netflix Salvador y la próxima semana, concretamente el 23 de abril, se estrena en SkyShowtime su nueva ficción, El homenaje, un thriller psicológico sobre una poderosa familia.
Sin embargo, la larga lista de diferentes proyectos que conforman su prolífica carrera, así como el reconocimiento de la crítica y el público nunca le han eximido de los miedos inherentes a la profesión actoral. Desde los que se producen en el momento de hacer frente a retos interpretativos complejos, como los que derivan de la acogida del público o la incertidumbre hacia el futuro de su propia carrera.
Sobre ello habló con sinceridad en una visita al podcast Lo que tu digas de Alex Fidalgo, que visitó en 2023 coincidiendo con el estreno de su película Todos los nombres de Dios.
«El famoso síndrome del impostor lo debemos tener el 99% de los actores», admitía cuando Alex Fidalgo le recordaba unas declaraciones anteriores suyas en las que había confesado que, sobre todo al principio, se cargaba de tanta responsabilidad con cada uno de sus proyectos que hasta el punto de pasarlo mal.
«Yo creo que todos tenemos pesadillas con eso. Yo, por ejemplo, tengo una muy recurrente: aparecer desnudo en el lugar menos adecuado, como en una fiesta o una recepción a la que te han invitado, tipo en casa del embajador de Suecia. De repente te ves en bolas, y eso está totalmente ligado al mundo de la actuación, a la exposición, a ese temor a mostrar cosas de uno mismo», confesó Tosar. «Es un sueño que he tenido toda la vida. No lo he contrastado mucho con compañeros, aunque sé que hay gente que también lo tiene. Otros tienen el típico sueño de que se les caen los dientes, que a mí también me ha pasado alguna vez. O el de estar en una pelea y no ser capaz de golpear, como si los golpes fueran blandos».
El [sueño] más recurrente para mí es el de aparecer desnudo, y suele coincidir con procesos de trabajo, cuando estoy preparando un personaje que me preocupa especialmente, en el que estoy muy metido y que requiere una preparación más específica
«Cuando entro en esa dinámica, aparecen estos sueños, junto con otros como el de llegar tarde, sobre todo en los primeros días antes de un rodaje», añadió.
Sin embargo, Tosar también aseguró que, con el tiempo, ha «aprendido a gestionar mejor el malestar que generan los trabajos», cosa que antes, admite, «podía ser casi una obsesión, una especie de penitencia continua hasta el siguiente proyecto».
«Ahora intento que esa exigencia sea más justa, que la autocrítica me sirva para algo», agradece. «También intento que las críticas de los demás me aporten algo. Procuro no engancharme cuando son negativas, sacar lo mejor de ellas y distinguir cuándo alguien critica con intención constructiva y cuándo es simplemente por hacer daño. Cuando es pura mala intención, no me interesa».
En cualquier caso, también asegura que esas críticas destructivas, aunque trates de gestionarlas bien, también le afectan: «Claro que afecta. Muchas veces se olvida que los actores estamos en un estado de vulnerabilidad cuando mostramos algo nuevo al público. Por ejemplo, en los estrenos, hay gente que no tiene ningún pudor en decirte que la película está floja justo ese día. No hace falta.Por suerte, no es lo habitual, pero hay personas que sienten la necesidad de ser muy sinceras todo el tiempo», lamentó.
No obstante, lo principalmente importante para Luis Tosar siempre ha sido su familia, desde el momento en que empezó a dedicarse a esto: «Cuando vi que mis padres aceptaban lo que hacía y estaban tranquilos con mi vocación, para mí fue un alivio enorme, como un permiso para seguir adelante».