También sigue siendo el giro de guion más impactante de la historia de nuestro cine

Han pasado 25 años desde que se estrenó la película española más taquillera fuera de nuestras fronteras y, desde entonces, ninguna otra la ha superado. Esa película no fue otra que Los otros, el tercer largometraje de Alejandro Amenábar y primero en lengua inglesa que protagonizó la estrella de Hollywood Nicole Kidman.
La película, una cinta de terror ambientada en una gran mansión en una localidad británica en la recta final de la II Guerra Mundial, recaudó 210 millones de dólares en todo el mundo. Según los datos de ICAA, la cinta logró atraer a casi 6,5 millones de españoles a las salas de cine -recaudando más de 27 millones en nuestro país-, mientras que en Estados Unidos recaudó más de 96 millones -vía Box Office Mojo-.
Además, la elogiada cinta de Amenábar fue la gran triunfadora en su edición de los Premios Goya, convirtiéndose en la primera película rodada en otro idioma que se hacía con el premio a Mejor película. Además, ganó Mejor director, Mejor guion original, Mejor fotografía, Mejor montaje, Mejor dirección artística, Mejor dirección de producción y Mejor sonido.
Sin embargo, a pesar de los elogios y de su potencial, a Los otros no les fue tan bien en los Oscar.
Los otros no fue nominada en ninguna categoría. Dado que la película fue rodada íntegramente en inglés, no podía estar nominada como Mejor película internacional -aunque la categoría entonces aún se llamaba Mejor película de habla no inglesa-, cuyo requisito esencial es que su idioma sea mayoritariamente otro diferente al inglés.
Desafortunadamente para Los otros, tampoco fue nominada como Mejor película o Mejor actriz para Kidman, otros premios que se rumorearon que podrían haber estado a su alcance.
La representante española para ser considerada por la Academia de Cine fue Juana la Loca, dirigida por Vicente Aranda y protagonizada por Pilar López de Ayala, aunque no estuvo finalmente entre las finalistas y no fue nominada.
En la Inglaterra de 1945, Grace (Kidman) y sus hijos Anne (Alakina Mann) y Nicolas (James Bentley) viven en una aislada casa de campo victoriana. Los niños sufren una misteriosa alergia a la luz, por lo que no entra luz natural en la casa. El ruido también es insoportable, ya que incomoda a la señora de la casa, propensa a las migrañas. La oscuridad, iluminada solo por la luz de las velas, suele ahuyentar a los sirvientes, pero el nuevo personal de la casa (Fionnula Flanagan, Eric Sykes, Elaine Cassidy) no se deja impresionar, ni por la historia de Anne de que su madre se ha vuelto loca, ni por su queja de que un fantasma habita la casa.