La famosa franquicia de videojuegos vuelve a los cines con una secuela. «Todos queríamos hacerlo más grande, mejor y hacer las peleas más complejas», asegura Lewis Tan, que vuelve a meterse en la piel de Cole Young
Las peleas, en el contexto de una película de acción, son importantes. Pero con Mortal Kombat II, las peleas trascienden el propio contexto. La secuela de la adaptación de la famosa saga de videojuegos llega a los cines el 8 de mayo y había una cosa clara para sus actores, sobre todo los repetidores: esta vez había que ir más allá que en la primera entrega. «Todos queríamos hacerlo más grande, mejor y hacer las peleas más complejas», reconoce Lewis Tan en SensaCine de forma virtual desde Londres. El actor dio vida a Cole Young en Mortal Kombat (2021), el personaje central del primer filme. En la secuela, repite. «Aprendimos mucho de la primera película en cuanto a lo que funcionó y lo que necesitaba mejorar, escuchando a los fans y sus comentarios. Y sí, queríamos que esta fuera una de las películas de peleas más icónicas de todos los tiempos».
Icónicos en Mortal Kombat II son los debuts de dos de los personajes favoritos del videojuego que no aparecieron en la primera entrega: Johnny Cage, a quien da vida Karl Urban, y Kitana, interpretada por Adeline Rudolph. Esta última es el corazón de la historia, que comienza cuando no era más que una niña y Shao Kahn -otro de los grandes debuts, que corre a cargo de Martyn Ford– mata a su padre, el rey de un reino que en ese momento pasa a manos del villano. El plan de Shao Kahn es hacerse también con la Tierra. Ahí es donde los campeones que debutaron en la primera entrega deben cumplir de nuevo con la tarea para la que han sido seleccionados: pelear en un torneo contra los secuaces del villano para proteger nuestro mundo.
Aprendimos mucho de la primera película en cuanto a lo que funcionó y lo que necesitaba mejorar, escuchando a los fans y sus comentarios
«La parte más difícil para mí, al meterme en el personaje de Jax, fue asegurarme de hacer bien estas secuencias de pelea», cuenta Mehcad Brooks, otro de los veteranos de la saga junto a Tan, sobre si ha cambiado algo de cara a afrontar la parte física de un rodaje como este. «Entendí cómo alinear mi deseo y mi devoción: tu deseo de ser el mejor en lo que haces y tu verdadera dedicación. Junté esas dos cosas. Para mí fue mucho más fácil en la segunda película porque ya era memoria muscular«. Las escenas de peleas, claro, tienen lo suyo. «Hay meses de preparación para cada pelea y cada pelea tarda entre cinco y diez días en rodarse», revela. «De eso no era consciente en la primera película».
Kitana: el corazón de ‘Mortal Kombat II’
Warner Bros.
Mortal Kombat, dirigida por Simon McQuoid, se estrenó en cines hace cinco años, cuando las salas de cine todavía estaban viviendo los estragos de la pandemia del coronavirus. El filme creó al personaje de Cole Young, que no existe en la saga de videojuegos creada por Ed Boon y John Tobias en 1992.
El origen de Mortal Kombat se remonta a las máquinas arcade. A ellas llegaron las primeras entregas de la saga de videojuegos. Más tarde, estuvieron disponibles en consolas domésticas. A día de hoy, hay más de 25 videojuegos de Mortal Kombat y es la franquicia de juegos de lucha más vendida del mundo. La trama es sencilla: un mundo dividido en reinos y cada uno de ellos con unos campeones que deben pelear contra otros campeones de otros reinos.
Cuando alguien juega a Mortal Kombat, decide entre una gama de personajes, cada uno con sus golpes e imagen características. En la primera película, Jax, Sonya Blade, Kano, Scorpion, Milena y Sub-Zero debutaron. En la secuela hay nuevas incorporaciones. Kitana, que pelea con unos abanicos con cuchillas, es una de ellos.
Los abanicos eran parte de mí en el mejor de los sentidos. Fue algo muy natural y realmente divertido trabajar con ellos
«Lo más difícil eran las secuencias de acción», señala Adeline Rudolph, la encargada de meterse en la piel de Kitana. «En realidad, incorporar los abanicos a las secuencias fue bastante fluido para mí. Eran como una extensión de mi brazo. Cuando hacíamos las escenas de pelea, era una de esas cosas que encajaban en su lugar. Los abanicos eran parte de mí en el mejor de los sentidos. Fue algo muy natural y realmente divertido trabajar con ellos».
Cuando Shao Kahn mata al padre de Kitana, el villano la convierte en su hija y la asigna a Jade, una mujer que se encarga de entrenarla, protegerla y vigilarla. Con el tiempo se convertirá en una especie de hermana para ella. Tati Gabrielle interpreta a Jade y no es la primera vez que ella y Rudolph coinciden. Ya lo hicieron hace ocho años en Las escalofriantes aventuras de Sabrina (2018).
«Sentimos que ya teníamos esa base. Hemos sido amigas desde la serie hasta ahora», dice Rudolph sobre crear la química con su compañera. «Lo convirtió en un sitio seguro», añade Gabrielle. «La relación entre Jade y Kitana es muy diferente a la nuestra, pero esta base nos hizo sentir seguras. Nos facilitó la exploración. Hay mucha confianza».
Los retos de ‘Mortal Kombat II’
Warner Bros.
La nueva camada de Mortal Kombat II se enfrentó a algunos retos rodando la película. Rudolph, por ejemplo, no tenía experiencia con las artes marciales y descubrió que conseguir una buena escena de pelea no se limita solo a hacer bien la coreografía. «Se trataba de incorporar el elemento emocional en cada movimiento», señala. «Cada movimiento es intencional y se incorpora a la coreografía con un propósito. Tienes que mantenerte presente y no perderte pensando: ‘¿Estoy haciendo esto de la manera correcta?’. Tienes que actuar como si estuvieras peleando por algo, así que, obviamente, sigues actuando mientras peleas».
Gabrielle, que sí sabe lo que es rodar combates, no anticipó que el suelo en el que entrenas no es el mismo en el que ruedas. «Tuvimos un set con suelo de adoquines», recuerda. «Pasas de entrenar en terreno plano y colchonetas durante uno o dos meses, a estar de repente sobre adoquines y con las botas puestas. Ahí es cuando tienes que reestructurar y resolver las cosas de una manera un poco diferente».
Cada movimiento es intencional y se incorpora a la coreografía con un propósito. Tienes que mantenerte presente y no perderte pensando: ‘¿Estoy haciendo esto de la manera correcta?
Para Ford fue todo un reto actuar sin mostrar la cara. Shao Kahn siempre lleva encima una máscara. «Es extremadamente difícil intentar conectar con el público cuando no tienes expresión visual. Es muy restrictivo», asegura. «Tienes que pensar fuera de lo convencional, en cómo puedes crear las energías necesarias en lugar de usar la expresión. Ahí todo se reduce al movimiento, a la velocidad, a la lentitud, a los tonos de voz. Así que se convierte en un reto bastante grande intentar hacer que tu personaje se sienta real y conseguir que el público se lo crea».
«Pero lo lograste», le dice Brooks. «Hay algunos momentos en los que se me puso la piel de gallina y hasta se me saltaron un poco las lágrimas». No. Esto no puede tener un cierre cursi. Mortal Kombat es de todo menos eso. «Tuve que llamar a mi terapeuta», bromea Brooks. Él, Ford y Tan ríen. Ahí está el remate. Este final sí que vale.
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