‘Taps’ le dio su primer papel reconocible, pero además sirvió para que décadas después no tuvieran que falsear una fotografía de Cruise en el ejército: ¡Ya la tenían! Tan solo hacía falta abrir el baúl de los recuerdos
Durante un tiempo, antes de que fuera bicho raro y no querido en la industria tras su vergonzoso papelón en el programa de Oprah Winfrey, Tom Cruise fue uno de los productores más afamados de Hollywood junto a su compañera, Paula Wagner, su antigua agente. Juntos montaron Cruise/Wagner Productions, que no solo produjo casi todas las películas del actor desde Misión Imposible hasta Valkiria, sino que también dio la oportunidad a obras como Los Otros, Elizabethtown o Death Race. Sin embargo, en 2007, pintaban bastos para todos.
Artistas unidos, a veces serán vencidos
Tras la caída en desgracia de Cruise, para conseguir financiación no les quedó más remedio que unirse con United Artists: la primera película de ambos fue una obra de Robert Redford muy política titulada Leones por corderos. El actor y productor no podía negar su nerviosismo, porque creía que la industria le vería a partir de ese momento según acabara resultando en taquilla. Solo pasó un año entre el anuncio y el estreno de la película (para Redford, el periodo de tiempo más corto de su vida), y el propio Cruise era uno de los protagonistas.
De hecho, en una de las escenas que comparte con Meryl Streep, esta se fija en una foto de su personaje en el ejército… Pero realmente no es Photoshop ni un montaje hecho por el equipo de arte, sino una foto fija de Taps, la película que le dio a conocer 26 años antes. Al fin y al cabo, en aquella interpretaba también a un soldado, aunque en este caso se le acababa yendo la chaveta.
20th century Fox
He dejado para el final el resultado en taquilla que tanto temía Cruise, porque lo cierto es que Leones por corderos es seca y árida, y el actor la hizo solo por el respeto que tenía por Redford y la influencia que Gente Corriente había tenido en su vida. Costó 35 millones y acabó recaudando 64,8, una cifra que no fue para tirar cohetes pero más o menos enseñó a Cruise su lugar en la industria: aguantando, pero sin ser la gran estrella de antaño. Obviamente, todo acabaría cambiando, pero para ello se necesitaba tiempo…