No sé si te has enterado, pero este miércoles 12 de agosto hay un eclipse solar. En caso de que no puedas verlo, siempre puedes deleitarte con este minuto de pura cinematografía
Mientras esperamos a que llegue ese momento histórico que será el eclipse del 12 de agosto en España, nos toca hacer repaso de los eclipses que ya hemos vivido. En el mundo real, para ser sinceros, pocos han tenido las características del que está a punto de suceder. Pero en el cine hay varias producciones que han mirado al cielo y han representado este fenómeno astronómico de manera bastante épica.
Uno de los más recordados es, sin lugar a dudas, el que abre 2001: una odisea del espacio, de Stanley Kubrick.
Metro-Goldwyn-Mayer
La película de Kubrick contiene una secuencia inicial que ha pasado a la historia del cine -y no exageramos-. En esos primeros minutos, el Sol, la Tierra y la Luna se encuentran alineados frente a la cámara. Tras una oscuridad total, comienza con el Sol completamente eclipsado por la cámara y vemos cómo va apareciendo más allá de la Tierra y la Luna.
Estas imágenes van acompañadas de la música de Richard Strauss, Así habló Zaratustra, lo que completa la experiencia y funciona como presentación absoluta de la película: lo que estás a punto de ver no es solo una historia de ciencia ficción, sino algo que habla de nosotros como humanidad.
Un eclipse que cambió para siempre el cine
En el plano espiritual, un eclipse siempre ha simbolizado un momento de gran poder y pausa. La luz se apaga por un momento y puede ser visto como un borrón y cuenta nueva. Si lo enlazamos con la obra de Kubrick, comenzar la narración con un eclipse es una herramienta muy poderosa para avisar al espectador de que está a punto de entrar en un mundo diferente, en el que las reglas que conocía hasta ese momento pueden dejar de funcionar.
Mostrar nuestro planeta desde el espacio con esa perspectiva deja en el espectador una sensación de nimiedad frente a la enorme magnitud de lo que nos rodea que nunca se había visto hasta el momento.
Eso fue, básicamente, lo que significó 2001: una odisea del espacio para el mundo del cine. Hasta que Kubrick estrenó 2001 en 1968, buena parte de la ciencia ficción cinematográfica estaba asociada al espectáculo, la serie B o las historias de invasiones y monstruos. Fue el estadounidense el que cambió las tornas al juntar la evolución humana, la tecnología y la posibilidad de vida en otros planetas en una misma película. Gracias a su trabajo y al de escritores como Arthur C. Clarke, estas historias de mundos desconocidos empezaron a tener relevancia. El largometraje de Kubrick, además, sentó las bases de los efectos especiales modernos -inventó técnicas como la slit-scan o las maquetas hiperdetalladas- y se basó en leyes físicas reales.
Ya sabes que si el 12 de agosto te pierdes el eclipse solar, siempre puedes buscar consuelo en el cine.