
Uno creía que ‘Sound of metal’ se llamaba así porque trataba de un batería tocando en una banda de heavy metal, pero la realidad es otra muy distinta, y uno no se da cuenta hasta que llega el final. Un título absoluamente maestro.
Hay títulos de películas sencillamente horrorosos. Aunque todo el mundo suele destacar el spoiler que da La semilla del diablo, personalmente aborrezco el contrario, el anti-spoiler que da Soy Leyenda. La novela original de Richard Matheson tiene su título escogido de manera metódica, porque solo en la frase final todo lo que ha ocurrido cobra sentido. Es un punto y final devastador, fabuloso y único… que en la película se cargaron por completo, haciendo que no haya ningún motivo para la «leyenda». Y es que poner buenos títulos es, sinceramente, todo un arte.
¡Qué heavy!
Hay un título en particular que siempre me viene a la cabeza cuando se habla de ello: Sound of metal, la película de 2019 que te hace pensar que es bastante sencillo, hasta que pega un giro de 180 grados. Sound of metal, claro, porque su protagonista toca en una banda de heavy metal, ¿no? Bueno, pues resulta que no. Y es que Hollywood nos ha acostumbrado a que, cuando las personas sordas se ponen su audífono, todo se oye de maravilla, y no es así.
Como bien saben las personas sordas, el audífono suele ser una mera imitación mala del sonido que llega a las personas sin problemas de oído. Y, como la película consigue hacer traspasar perfectamente a los espectadores, el sonido es raspado, incompleto y, sobre todo… metálico. Ese es el verdadero «sonido del metal» que promete el título de la película. Una absoluta maravilla pensada al dedillo por su director, Darius Marder.
De hecho, la película termina con el sonido de una campana metálica: una auténtica clase magistral del poder de titular historias. Marder sí que es leyenda.