La producción puso tanto estrés en su cuerpo que nunca volvió a ser el mismo después de terminarla

Guerra y paz, de León Tolstói, supuso un antes y un después en la manera de relatar los conflictos bélicos. La obra integró la épica, el análisis de la realidad y el ensayo filosófico de tal manera que redefinió la literatura del siglo XX. No es una novela cualquiera y, por lo tanto, cualquier intento de llevarla al cine no iba a ser fácil, pero cuando el director Serguéi Bondarchuck aceptó el encargo seguro que no pensó en que la presión sería tan fuerte que casi acaba con su vida (en dos ocasiones).
La realización de Guerra y paz, la película estrenada en cuatro partes entre 1966-1967, es un ejemplo de la vieja industria del cine, esa que sale representada en Babylon y que ya no existe ni existirá porque existen las condiciones laborales. Fue una experiencia especialmente dura para Bondarchuck, quien estuvo a punto de perder la vida hasta en dos ocasiones.
La producción de la cinta se alargó durante seis extenuantes años. Iba a ser la película más cara del cine soviético y Bondarchuk cargó con todas las responsabilidades: era guionista, director y actor. La carga de trabajo y la presión adicional le llevó a sufrir un estrés y ansiedad constantes, lo que se tradujo en dos paros cardíacos en los que estuvo clínicamente muerto.
El primero sucedió en julio de 1964, durante el rodaje y montaje. «Si muero, dejen que Gerasimov la termine», dijo tras el primer paro. Se refería a a un destacado director de cine que dirigió películas como La joven Guardia o El Don apacible, ambas retratando el realismo socialista con gran calado en la sociedad de la época.
El segundo paro se produjo en julio de 1965, un año después. Habiendo vivido dos experiencias cercanas a la muerte, el cineasta no volvió a ser el mismo. Estos dos sucesos inspiraron de manera directa la escena del príncipe Andrei antes de morir. Afortunadamente fue un éxito colosal a nivel de taquilla, fue muy bien recibida por la crítica y obtuvo un reconocimiento internacional unánime.
Un éxito sin precedentes
Acumuló 135 millones de entradas vendidas en la Unión Soviética a lo largo de las entregas de sus cuatro partes. Esto hizo que generara alrededor de 58 millones de rublos soviéticos, recuperando con creces el elevado presupuesto de producción que había tenido, el cual está estimado en 8,3 millones de rublos de la época. Más reconocimientos: ganó el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa y obtuvo una nominación a la Mejor Dirección de Arte; obtuvo el Globo de Oro a Mejor película extranjera; y fue nombrada Mejor Película Extranjera por el Círculo de Críticos de Nueva York y la National Board of Review. Fue un orgullo cinematográfico para la Unión Soviética.