Javier Calvo y Javier Ambrossi han desarrollado una forma de dirigir única y excepcional, basada en el respeto, pero sus directrices son claras
En los últimos años, se ha consolidado la ‘generación Javis’, una corriente en torno a Javier Calvo y Javier Ambrossi que está devolviendo al cine español una modernidad y frescura que parecía perdida. Pertenecen a esa generación los propios Javis, ese grupo de actores y artistas que se suman a todas sus propuestas y, por supuesto, los millones de fans que les vienen siguiendo desde La llamada.
La Bola Negra es una propuesta original e integradora que dialoga con la pura tradición ibérica mientras renueva el panorama audiovisual. En ella colaboran los actores Carlos González, Álvaro Lafuente -más conocido como Guitarricadelafuente- y Milo Quifes dando vida a cada uno de los protagonistas de las tres historias que se entrelazan en la película.
«No es que creo que nos sintamos parte de una generación en concreto, de algún movimiento o tal. Formamos parte de algo muy bonito que lleva un año formándose, por lo menos en el caso de la película», reconoce Quifes en una entrevista con SensaCine. «Pero sí es cierto que sabes que es un día de trabajo, pero sabes también que es un día con tus amigos, es un día que vas a disfrutar, es algo que se hace ameno, que vale la pena el sacrificio«.
Los Javis son cada vez más reconocidos por trabajar duro en sus proyectos, pero también por hacerlo desde el respeto y el amor. Como añade González a las declaraciones de su compañero:
[Los Javis] en set no son amigos. Hay amor, hay respeto, pero ellos en set son dos directores
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Llevan trabajando juntos más de una década y, en todo este tiempo, han sabido complementarse para dirigir a cuatro manos. «Ellos se adaptan bastante a lo que cada actor necesita, son muy concretos con cada actor y con cada actriz. Te llevan al límite, pero con un amor y un respeto siempre increíbles», continúa el actor que interpreta a Alberto, un joven cuya historia se sitúa en la actualidad y que conecta con su abuelo desaparecido. «En mi caso, por ejemplo, no me dejaban hablar con nadie en el set ni que nadie en el set hablara conmigo para sentir la soledad que necesitaba sentir el personaje, porque yo soy una persona muy social. Entonces, yo rápidamente me distraigo».
Crean una atmósfera que creo que es necesaria en nuestro audiovisual español, porque muchas veces vamos corriendo, vamos deprisa y entiendo que a veces no es posible por circunstancias, pero hay mucha poesía todo el rato. No solo tiene que ver con actuar, tiene que ver con algo energético
Dirigir desde el acercamiento, como hacen ellos, permite a los actores trabajar su papel desde un espacio más íntimo. Al menos, así es como lo vivió Álvaro Lafuente. «Yo sentí un acompañamiento muy fuerte desde el principio. Redescubres cosas que tienes escondidas y las sacas a relucir para poder mostrarlo en el papel y dárselo al personaje», confiesa en la entrevista. «Quizá Ambrossi tiene una visión más concreta y Calvo es más expansivo. Yo le decía a Calvo: ‘Yo soy de los tuyos’. Si me tengo que meter en el río, me meto en el río. Si tengo que tirarme de un sexto, pero que parezca real y me parto una pierna, lo hacemos. Pero creo que era como también en todo el equipo, ¿sabes? Sentías que había un amor y una devoción por lo que estábamos haciendo cada uno. Toda la gente ha intentado poner su granito de lo que mejor sabe hacer en esto».
«Es muy curioso ver a dos personas complementarse tan bien y entender que si una ha entrado en el set a decirte algo, pues la otra quizás tiene que buscar otra forma u otro momento y ver cómo se complementan mientras organizan todo el rodaje. A mí me alucina porque saben qué ha pasado, o sea, están atentos a qué hace el otro contigo para ver cómo intervienen ellos contigo. Por lo menos eso fue así conmigo«, cuenta Miguel Bernardeau, quien interpreta a Rafael, un herido del bando republicano, «Fue verdaderamente apasionante estar en el rodaje, aunque fuera sin rodar, sentarse y mirar a ver cómo dirigían, cómo se organizan los equipos a su alrededor, cómo organizan ellos al equipo… El silencio, el respeto hacia el trabajo del actor es una pasada».
La bola negra sigue en los cines españoles, convirtiéndose en un hito cinematográfico español.