Aunque ahora nos parezca un auténtico prodigio de la técnica, lo cierto es que el sable láser original surgió de una simple cámara de fotos que encontraron de segunda mano. Bueno, no exactamente: la artesanía es lo que tiene
En tiempos de CGI e IA, donde puedes escribir una frase en una máquina y esta te devuelve algo similar a lo que has pedido, una de las posibilidades más tristes es que se pierda el valor de lo artesano. Que nadie rebusque en los anticuarios para encontrar la pieza exacta que necesitan, o no se utilice la imaginación para convertir la carencia en pura magia. ¿Acaso os imagináis Star Wars sin el poder de la artesanía? Desde luego, George Lucas y sus colaboradores tampoco.
Un arma noble para tiempos más civilizados
A la hora de rodar Una nueva esperanza, el presupuesto era más bien enano. Tanto, que para hacer las armas tenían que tirar de lo que pillaban. Por ejemplo, los blasters de los stormtroopers se hicieron de subfusiles de guerra, el de Han Solo era un revólver Mauser con algunas cosas pegadas (esto en España es poco menos que ciencia-ficción, pero en Estados Unidos, sobre todo en los 70, formaba parte del día a día)… y el sable láser vino de una simple cámara de fotos.
Concretamente, el autor del mismo fue Roger Christian, que fue, buscando algo que le pudiera servir, a una pequeña tienda de fotografía en el West End de Londres. Allí encontró una cámara Graflex de los años 40 que no tendría mayor interés si no fuera porque tenía una especie de pistola desde la que se lanzaba el flash. No hizo falta mucho más: se modificó ligeramente y se convirtió en el mismísimo sable de luz de Luke Skywalker.
Lucasfilm
Para que os hagáis una idea de la baratija, le costó unos 15 dólares, pero cuando se vendió, años después, a un museo en Seattle, lo hizo por 250.000 dólares, convirtiéndose en uno de los objetos de cine más caros de la historia. Las cámaras Graflex también han subido de precio y popularidad con el tiempo, pero no por las fotos que pueden hacer o por el fanatismo entre los expertos, sino porque ahora mismo se usan casi exclusivamente para hacer sables láser. No sé si la Fuerza les acompaña, pero los fajos de billetes seguro que sí.