
Durante más de 40 años, el Patronato de Protección de la Mujer trabajaba para «velar por el bienestar y seguridad de las mujeres» pero la realidad era terroríficamente distinta. Daniel Monzón lleva seis años trabajando en contar su historia
Era el año 2020 cuando Daniel Monzón, director de Celda 211 entre otros famosos largometrajes españoles, se encontró con un artículo de prensa que hablaba sobre la existencia de una Institución pública española que funcionó durante más de 40 años y de la que él, como tantas muchas personas, jamás había escuchado hablar: el Patronato de Protección a la Mujer.
Fundado en 1941 bajo el régimen dictatorial de Franco, el Patronato de Protección a la Mujer funcionó hasta 1985, diez años después de su muerte, con la supuesta intención de «velar por el bienestar de las mujeres y su seguridad en colaboración con distintas órdenes religiosas», pero la realidad era terroríficamente distinta: en sus centros se produjeron maltratos, abusos, vejaciones y torturas de todo tipo hacia las jóvenes que acababan internas en algunos de estos colegios o reformatorios a petición de sus propias familias.
La terrible realidad de los actos de la institución, que operaba bajo el ala del Ministerio de Justicia, se relata en la serie documental de tres episodios El Patronato. Histéricas, desviadas, descarriadas, que se estrena este viernes 6 de noviembre en La 1 de RTVE, pero también en la película de ficción en la que Daniel Monzón lleva trabajando los últimos seis años: Ruega por nosotras, que se estrena este viernes en las salas de cine españolas.
Protagonizada por Zoe Bonafonte, Manuela Calle y Carla Domínguez, entre otros, Ruega por nosotros es la nueva película española más esperada desde La bola negra. En SensaCine, es la tercera película más esperada, solo por detrás de Vengadores: Doomsday y Godzilla Minus Zero, que también se estrena este fin de semana.
Ambientada en el año 1974, Ruega por nosotras aborda la para muchos desconocida historia de El Patronato a partir de la historia de Ana (Bonafonte), una joven de 19 años a la que su familia considera demasiado rebelde. Tras una fuga nocturna, su padre decide recurrir al Patronato de Protección a la Mujer y Ana debe dejar atrás Barcelona para ingresar en un reformatorio religioso en Madrid. A su llegada, la joven es sometida rápidamente un brutal régimen disciplinario en el que su única vía d escape son sus compañeras, que viven el mismo calvario que ella.
Para llevar a cabo su película, Daniel Monzón se apoyó mucho en los ensayos de Consuelo García del Cid, superviviente de las acciones del Patronato y una figura clave a la hora de denunciar las acciones que durante años llevó a cabo la institución contra miles de mujeres jóvenes. Uno de sus ensayos, de hecho, da título al filme que llega ahora a los cines. «Es una mujer que dijo: ‘Voy a contar esta historia cuando salga de aquí’. Y cumplió su palabra. Empujó a víctimas de Patronato a hablar sobre ello, porque no quería, porque lo tenían como un estigma», cuenta Monzón a RTVE. «Cuando le pasamos el guion, dijo que reflejaba sorprendentemente bien todo lo que fue aquello y nos cedió el título. Este trabajo de investigación viene de decenas y decenas de testimonios de mujeres que estuvieron ahí, algún documental de TVE y el podcast de algunas mujeres que dieron testimonio… Por desgracia, lo que cuenta la película es todo real. No hay nada inventado».