
El Rey del Pop adquirió a Bubbles a principios de los años 80 y convivió junto a él en la misma habitación hasta que fue demasiado grande. Actualmente sigue vivo. Esta es su historia
Recién estrenada en cines, Michael, la película biográfica de Michael Jackson dirigida por Antoine Fuqua y protagonizada por Jaafar Jackson, abarca las dos primeras décadas de la carrera del Rey del Pop y, aunque muy por encima, algunas de las conocidas excentricidades del artista, empezando por su afición a rodearse de animales exóticos como si fueran mascotas domésticas.
En la película no falta la más popular y mediática de todas ellas: Bubbles, un chimpancé que nació en un laboratorio en Texas y que Michael Jackson adoptó a principios de los años 80. El chimpancé comenzó viviendo con su familia en la cada familiar de Encino, Los Angeles, tal y como se ve en el filme, y posteriormente se trasladó junto al artista a Neverland, la famosa y mediática residencia del músico.
Desde que Bubbles llegó a la vida de Jackson, artista y simio eran inseparables: según parece, dormía en una cuna en su habitación, usaba su baño, comía sentado a la mesa como el resto de la familia y se vestía como él. Además, Michael Jackson llevaba a Bubbles a todas partes: estaba presente en las grabaciones de sus álbums, participaba en videoclips y se iba de gira. Otra famosa anécdota sobre Bubbles y la obsesión de Jackson por contar con él a cada momento es que acabó sacando de quicio al mismísimo Freddie Mercury, cantante de Queen. Según contó el autor David Wigg en un libro de 2014, el cantante no estuvo nada a gusto cuando trató de grabar un dueto junto a Jackson, There Must Be More to Life Than This.
Al parecer, Michael Jackson quería que Bubbles estuviera todo el tiempo en el estudio y le pedía su opinión constantemente: «Freddie se enfadó muchísimo porque Michael hizo que Bubbles se sentara entre ellos y, entre tomas, se giraba hacia el chimpancé y le preguntaba: ‘¿No te pareció precioso?’ o ‘¿Crees que deberíamos repetirlo?’. Tras unos días así, Freddie explotó… ‘¡No voy a actuar con un maldito chimpancé sentado a mi lado todas las noches!». Así que llamó a su mánager, se marchó a Londres y dejó la canción inacabada, lanzándola como solista en 1985.
¿Dónde está ahora Bubbles?
Bubbles sobrevivió a Michael Jackson, que falleció a consecuencia de una sobredosis accidental en 2009. Sin embargo, hacía varios meses que el chimpancé no convivía con el artista.
Como resumen en varias publicaciones, incluyendo una reciente en Hello! Magazine en la que tuvieron la oportunidad de hablar con sus cuidadores, el actual hogar de Bubbles es un santuario de simios en el centro de Florida en el que vive una vida de lo más tranquila junto a otros chimpancés y llevando a cabo pinturas abstractas. Tiene 43 años y es uno de los veteranos del santuario.
«Bubbles es hoy uno de los ‘veteranos’ aquí», confirma Patti Ragan, fundadora y presidenta del Centro para Grandes Simios en Wauchula en declaraciones a HELLO!. «Como la mayoría de los chimpancés mayores, le gusta relajarse, que sus amigos lo acicalen, tomar un par de siestas durante el día, pasear por el santuario, comer despacio y acostarse temprano. En otras palabras, se comporta como un chimpancé macho adulto mayor normal».
Sin embargo, cuando llegó al santuario tuvo algunas dificultades para relacionarse con los otros chimpancés: «Este es uno de los muchos inconvenientes y problemas que resultan de tener chimpancés como mascotas en hogares humanos. Son inteligentes y entretienen a sus dueños, quienes sin duda los quieren. Pero incluso de jóvenes, los chimpancés se vuelven muy fuertes y definitivamente tienen voluntad propia».
Bubbles vivió con Michael Jackson hasta los primeros 2000 pero, como en los últimos años había empezado a desarrollar algunos comportamientos agresivos y el artista tenía miedo por la seguridad de su hijo, fue trasladado al rancho de Bob Dunn en Sylmar, California, experto y entrenador de simios. No duró mucho allí. Con el cierre de las instalaciones Bubbles fue trasladado al Centro para Grandes Simios de Wauchula, Florida, en 20024 y allí reside desde entonces.
«Hay fans de Michael Jackson que siempre piden ver a Bubbles», añade Patti, pero al simio «no le interesan mucho las visitas»: «Puede que salga (o no) a su hábitat… y a menudo disfruta de una siesta en el bosque, a la sombra. Ahora es un chimpancé al 100%, y no creo que recuerde mucho de su vida de hace cuatro décadas».