
Will Smith se intentó sumar pronto a una tendencia en la que terminó arrollado por Batman y Marvel
Vivimos en un momento donde muchos éxitos resultan efímeros, y películas amasan importantes cantidades de dinero pero no son comentadas en absoluto. Por tanto, son casi olvidadas al instante, incluso aunque las cifras muestren interés masivo. Pero no es un fenómeno especialmente nuevo.
Es probable que más de uno no recuerde ahora pero viese en su momento Hancock, una película de superhéroes protagonizada por Will Smith que tuvo cierto éxito en su momento aunque quedó ensombrecida ese año por fenómenos como El caballero oscuro y Iron Man. Ahora hay oportunidad de verla en Netflix por tiempo limitado, ya que su último día en el catálogo es el 1 de agosto.
Ha salvado innumerables vidas gracias a sus superpoderes, pero Hancock está lejos de ser un superhéroe corriente. Su afán por beber alcohol y proferir todo tipo de palabrotas no le hacen gozar de buena fama entre la gente de Los Angeles, que supuestamente debería respetarle y quererle por su trabajo superheroico, pero que sin embargo están cansados de las catástrofes urbanas que suele provocar por culpa del vicio alcohólico. Ante este descrédito popular Hancock sólo se encoge de hombros, finge que no le importa, y sigue dándole a la botella.
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Cuando este antihéroe salva la vida de Ray Embrey, un ejecutivo de una empresa de relaciones públicas, éste comienza a darse cuenta de que no es tan duro e insensible como quiere hacer creer, y el superhéroe más odiado del mundo iniciará una drástica transformación con el fin de volver a los buenos tiempos en los que su estatus de protector de la comunidad no era discutido por nada ni nadie. Todo empezará por tratar de superar su adicción y mejorar su imagen pública, para lo que Ray será un aliado indispensable.
Una versión de esta historia fue circulando por Hollywood desde mediados de los noventa, y antes de llegar a Will Smith pasó por diferentes revisiones por distintos guionistas y preparada para diferentes cineastas y estrellas. Varias versiones optaban por un enfoque mucho más duro, con violencia y orientada a público adulto.
‘Hancock’: tocando fondo
La llegada de Smith orientó la dirección del proyecto a algo ligeramente más apto para hacerlo un espectáculo familiar. Una paradoja que choca con la supuesta antipatía de Hancock, aunque Smith consigue venderla con un carisma de estrella lo suficientemente subvertido. Quizá porque su propio carácter volátil le hace una estrella complicada como el personaje.
La película se mueve todo el rato entre lo funcional y el disparate que casi parece improbable hoy. Aunque realmente la dificultad de ver una película así es que probablemente se orientaría directo al streaming por no considerarse viable comercialmente. Aunque sus más de 600 millones de taquilla en su momento demostrasen lo contrario.
Puedes ver Hancock en Netflix hasta el 1 de agosto.