Las similitudes entre ‘The Quest: En busca de la ciudad perdida’ y ‘Contacto sangriento’ alimentan la polémica en torno al actor
Pocos recuerdan que Jean-Claude Van Damme protagonizó dos películas con una premisa sorprendentemente similar separadas por apenas ocho años. Tras el éxito de Contacto sangriento de 1988, el actor volvió a explorar una historia basada en un torneo clandestino de artes marciales con The Quest: En busca de la ciudad perdida, película que además supuso su debut como director.
Para sacar adelante la película, Van Damme asumió la dirección después de no encontrar al realizador que buscaba para el proyecto. Contó con el apoyo de Peter MacDonald como director de la segunda unidad y volvió a colaborar con el productor Moshe Diamant, responsable de varios de sus mayores éxitos como Timecop o Muerte súbita.
Sin embargo, el rodaje estuvo lejos de ser una experiencia positiva para todos los implicados. En su autobiografía, Roger Moore criticó duramente las condiciones de trabajo y aseguró que solo mantuvo la cordura gracias a la compañía de Janet Gunn y Jack McGee. Además, el actor británica afirmó también que nunca volvería a trabajar con Van Damme.
Las comparaciones con Contacto sangriento no tardaron en aparecer tras el estreno de The Quest: En busca de la ciudad perdida. Aunque los protagonistas parten de situaciones muy distintas, ambas películas culminan en un Kumite, un torneo clandestino de artes marciales en el que los combates pueden ser mortales.
Cannon Films
Además de compartir estructura narrativa, los dos filmes incluyen escenas muy similares, como la muerte de un compañero de combate cuyo recuerdo acompaña al protagonista hasta el enfrentamiento final, así como el característico ‘patada helicóptero’ de Van Damme para derrotar al villano.
Las similitudes también desembocaron en una disputa sobre la autoría de la historia. Oficialmente, el guion fue firmado por Paul Mones y Steven Klein a partir de una idea atribuida a Van Damme. Sin embargo, Frank Dux, figura que inspiró Contacto sangriento y antiguo coordinador de especialistas de aquella película, sostuvo que The Quest era, en esencia, un remake de la cinta de 1988 y reclamó reconocimiento como coautor.
La Writers Guild of America le otorgó parcialmente ese crédito, aunque la justicia terminó fallando a favor de Van Damme, manteniéndose ambos acreditados en los títulos finales. Pese a la ambición del proyecto, The Quest no alcanzó el rendimiento esperado en taquilla.