
El actor tiene una larga y reputada carrera en nuestro país, pero en 2016 su talento también llegó fuera de nuestras fronteras
Muchos pensarían que, siendo actor, recibir una llamada de Hollywood es todo un sueño hecho realidad y que vale la pena dejarlo todo para acudir allá donde te digan, pero no siempre es el caso. Especialmente si tienes unas vacaciones en mente que peligran.
El 2015 fue un año ocupado para Javier Gutiérrez. El actor encadenó el rodaje de El Olivo, la película de Icíar Bollaín con Anna Castillo, con el de 1898: Los últimos de Filipinas. Entre medias de las producciones, recibió una llamada de Estados Unidos: querían que apareciera en Assassin’s Creed, la adaptación del famoso videojuego que iba a protagonizar Michael Fassbender. ¿La recibió con entusiasmo? Pues al principio no mucho.
Como contó en una entrevista con RTVE, lo primero en lo que pensó fue en que se iba a quedar sin vacaciones.
Lo curioso es que cuando me llamaron estaba rodando ‘El olivo’ con Icíar Bollaín, y luego empalmaba con otro rodaje y cuando me lo ofrecieron les dije que no, porque no iba a poder ni cogerme vacaciones. Y todo el mundo me dijo que estaba loco. Que cómo no iba a rodar con Fassbender y encima en una gran superproducción. Pero luego hablé por Skype con el director y me convenció en dos minutos. Y después de ver las primeras imágenes de la película, estoy encantado con el resultado
Por supuesto, aceptó el papel encantado y disfrutó de la experiencia. «Sorprendidísimo, maravillado, fascinado, impactado y feliz de poder participar en una superproducción como esta y trabajar a las órdenes de un gran director como Justin Kurzel«, aseguró.
Otro español que trabajó junto a él fue Hovik Keuchkerian, quien, al contrario que Gutiérrez, no dudó ni un segundo. «A mí no tuvieron que convencerme para hacer la película, cuando me dijeron que iba a interpretar al jefe de las milicias templarias para mí fue como jugar la final de la champion en el Bernabéu o en el Nou Camp. Pase lo que pase después de esto, ha sido un privilegio, me ha flipado rodar la película y he aprendido muchísimo», confiesa a RTVE.
Keuchkerian estaba comenzando su carrera como actor. De hecho, tan solo tres años antes había recibido el Goya a Mejor actor revelación por Alacrán enamorado. No estaban exactamente en el mismo punto, pero los dos disfrutaron al máximo.
En Assassin’s Creed, Gutiérrez interpretó a Tomás de Torquemada, el gran Inquisidor. Es uno de los personajes históricos más recordados de la historia de España y también uno de los más conocidos fuera, aunque sea por razones funestas. «El azote de los judíos conversos, el confesor de los reyes católicos…», describe Gutiérrez. En la cinta, tiene un giro de tuerca sin olvidar el hombre cruel que fue.
Por su parte, Keuchkerian dio vida a Ojeda, «el brazo armado de la Inquisición y de Torquemada, el jefe de las milicias templarias que lleva a cabo las acciones crueles de su jefe». Fue un rodaje sufrido para él porque tenía que llevar una coraza en Malta en pleno agosto y ya no estaba en tan buena forma como antes. Además, aprovechaban el tiempo libre para salir por la noche y eso no ayudaba a mantener el peso. «No me costó nada volverme rápidamente el hijo de puta que pedía el personaje», señala el actor.