El actor y cineasta se volcó con su joven estrella, hasta el punto de ser casi un tío adoptivo

En 1994 el actor y cineasta Danny DeVito consiguió con su esposa y también actriz Rhea Perlman los derechos para llevar al cine Matilda, uno de los clásicos infantiles más queridos de Roald Dahl. Ambos se dieron a sí mismos papeles claves en la película, y DeVito se encargó de dirigir la película para su estreno un par de años después.
Pero ambos tenían claro que el rol más importante era el de la propia Matilda, y se pasaron mucho tiempo buscando a la joven actriz adecuada para el papel. La encontraron en Mara Wilson, de apenas 8 años, que iba acompañada únicamente de su representante que era también su madre, Susie Wilson. Ambas se ilusionaron enormemente al conseguir un trabajo que podía cambiarles la vida.
Una dedicación extraordinaria
Pero una tragedia personal azotó su familia al poco de empezar a rodar. A Susie le diagnosticaron un cáncer de mama muy avanzado y el pronóstico no era positivo. Mientras su madre tenía que estar en el hospital tratándose, Mara Wilson estuvo en el set de rodaje bien arropada tanto por Danny DeVito como Rhea Perlam, que ejercieron casi de tíos adoptivos.
La pareja se volcó para cuidar sus necesidades, dándole apoyo emocional además de hospedaje en su propia casa, así como viajes al hospital para ver a su madre. Susie murió poco antes de que Matilda se estrenase en cines, y Mara durante largo tiempo creyó que se había quedado sin ver todo el trabajo duro que había volcado en la película.
Sin embargo, Susie si llegó a ver el resultado de su interpretación. DeVito confesó a Mara Wilson que en cierto punto consiguió que una versión temprana de la película fuese grabada en VHS, y se la puso a Susie en el hospital para que no se quedase sin ver a su hija. La dedicación del cineasta con su estrella se mantuvo a lo largo de los años, y ambos mantienen todavía una relación próxima.