La actriz se siente muy conectada a sus orígenes en la Barceloneta, donde sus padres regentaban una churrería mucho antes de que llegara el turismo masivo

La famosa actriz Loles León (76 años) lleva viviendo en Madrid desde que se mudó a la capital en los años 80 persiguiendo su sueño de convertirse en una estrella de cine, pero nunca ha olvidado sus orígenes: creció en el entonces humilde barrio marinero de la Barceloneta, en un pequeño piso de apenas 30 metros y un bajo en el que se alojaba la churrería que regentaban sus padres.
Sobre su pasado como niña y adolescente, así como ese vínculo tan especial que siente con la Barceloneta ha hablado en numerosas ocasiones, mostrando auténtico orgullo por pertenecer a una familia humilde y trabajadora. «Fui muy feliz, pero también fue una época complicada porque era muy difícil conseguir un trabajo y que te aceptaran socialmente», contó en una entrevista con Jorge Javier Vázquez -vía Lecturas– en el año 2009.
Yo era de la Barceloneta y me miraban muy mal por eso. Y me revolvía y me encaraba porque siempre he estado muy orgullosa de mis orígenes
Según contó al famoso presentador, antes de trasladarse a Madrid Loles León se fue a vivir a una comuna en el barrio de Gràcia con otras ocho personas, donde pasaban hambre y «hacíamos de todo para sobrevivir», aunque «tenía que ir cada cierto tiempo a casa de mi madre a por bolsas de comida». Tiempo después, ya en Madrid, la situación también fue muy precaria al comienzo para la actriz de Aquí no hay quien viva, antes de convertirse en una estrella de la mano de Pedro Almodóvar. «En aquella época solo trabajaban los catalanes de pedigrí. Dejé a mi hijo con su abuela paterna y me vine a Madrid destrozada: con un profundo sentimiento de culpa, vacío y desamparo. […] Llegué a dormir en el pasillo de una academia de música, en las cocinas de las casas de amigos… Iba a todos lados con una bolsa de plástico pero en aquella época lo veía normal, era tan hippy…».
El pasado 2025, la ahora también presentadora volvía a recordar su pasado en la Barceloneta en una visita al podcast ‘Jelo’ de Onda Cero. Ahora, el barrio es uno de los más turísticos de la ciudad, pero para la actriz, sigue manteniendo por completo su esencia: «Tengo la opinión de que el interior de la Barceloneta guarda la esencia. Yo voy por la calle y me dicen: ‘¡Churrera, la churrera pequeña!’ o ‘Churrera, qué guapa estás'». Además, todavía mantiene algunas amistades: «Tengo las amigas y los amigos del cole aún allí. Y nos vemos y hablamos y nos sentimos y nos disfrutamos y seguimos teniendo las mismas historias de cuando éramos pequeños».
Ahora, reconoce, el panorama ha cambiado mucho a nivel de infraestructura y vivienda: «El turismo y AirBNB han hecho en los 30 metros de casa lofts monísimos, pero nosotros que éramos 12 o 15 con 30 metros hacíamos maravillas. En casa muchos, porque había dependientes [de la churrería]. Lo que pasa que nosotros teníamos en una planta baja, teníamos un sótano y los dependientes de la churrería iban al sótano. Pero arriba estaban mi padre, mi madre, mi abuela, mis tres hermanas, la tía… Éramos muchísimos, pero nos apañábamos en 30 m² y un sótano. De ahí venimos y aquí estamos», recordaba la actriz.