La sangría de salidas en xAI sumó un nuevo capítulo y, esta vez, con un dato simbólico para Elon Musk: ya no queda ningún cofundador original de la startup de inteligencia artificial que siga en la empresa junto a él.
Según publicó Business Insider, Ross Nordeen, uno de los 11 ejecutivos que ayudaron a lanzar xAI en 2023, dejó la compañía esta semana. Su salida fue confirmada por fuentes con conocimiento directo del movimiento interno y también por un detalle que en el ecosistema de Musk suele ser seguido de cerca: Nordeen perdió en X la identificación que lo mostraba como empleado de xAI.
La renuncia llega en un momento delicado para la empresa, que atraviesa una fuerte reestructuración interna impulsada por Musk y que, de acuerdo con el mismo medio, se aceleró después de que SpaceX absorbiera a xAI en febrero. El reordenamiento coincide además con los preparativos para una eventual salida a bolsa de la compañía espacial, una operación que podría convertirse en una de las más valiosas de la historia si se concreta en los términos que se vienen mencionando en el mercado.
Nordeen era un nombre importante dentro del esquema de xAI. De acuerdo con Business Insider, reportaba directamente a Musk y cumplía un rol de “mano derecha” operativa: coordinaba prioridades, empujaba ejecución y funcionaba como uno de los nexos centrales en la toma de decisiones. No era una figura pública de primer nivel, pero sí uno de los hombres de confianza dentro del engranaje interno de la compañía.
Su salida completa una secuencia que se volvió cada vez más visible en los últimos meses: xAI perdió al menos ocho cofundadores desde enero y viene acumulando bajas en puestos clave mientras intenta rearmar equipos, relanzar proyectos y corregir un modelo organizativo que el propio Musk reconoció como defectuoso.
Quién es Ross Nordeen y por qué su salida importa en xAI
xAI desarrolla Grok. Foto: ReutersNordeen, de 36 años, había seguido a Musk desde Tesla hasta xAI. Antes de cofundar la startup de IA en 2023, trabajó en Tesla como technical program manager en el equipo de Autopilot y participó en la expansión de centros de datos destinados al entrenamiento del sistema Full Self-Driving, según un organigrama interno de 2021 citado por Business Insider.
Su cercanía con el ecosistema Musk no era nueva. Según recordó el medio estadounidense, Nordeen es amigo de larga data de James Musk, primo del empresario, y también formó parte del grupo de ingenieros de Tesla y SpaceX que colaboró con Musk en los recortes masivos aplicados en Twitter tras la compra de la red social en 2022.
Ese recorrido ayuda a explicar por qué su salida tiene un peso mayor al de una renuncia más dentro del sector. Nordeen no era simplemente otro cofundador técnico: era uno de los perfiles que combinaban confianza personal, experiencia en operaciones y conocimiento directo del modo en que Musk gestiona compañías en etapas de hipercrecimiento o crisis.
Ni xAI ni Nordeen respondieron de inmediato a los pedidos de comentario enviados por Business Insider, según consignó el propio medio.
Ocho cofundadores menos desde enero y una reestructuración que no se detiene
Una campaña en Gran Bretaña advirtió sobre pornografía generada con la IA de Musk. Foto: ReutersLa salida de Nordeen se suma a una lista cada vez más larga. Siempre según Business Insider, desde enero dejaron xAI varios cofundadores, entre ellos Manuel Kroiss, Guodong Zhang, Zihang Dai, Toby Pohlen, Jimmy Ba, Tony Wu y Greg Yang. Kroiss, que lideraba el área de pretraining y también reportaba directo a Musk, se había ido apenas días antes.
El punto de inflexión parece haber sido la integración con SpaceX y la reorganización interna anunciada en febrero. Desde entonces, muchos de los responsables que Musk había puesto al frente de proyectos estratégicos, desde herramientas de programación hasta iniciativas de generación de imágenes, terminaron saliendo de la empresa.
La propia cobertura previa de Business Insider ya había mostrado que xAI venía atravesando una etapa de fuerte turbulencia. A mediados de marzo, el medio había reportado que la startup había quedado con apenas dos cofundadores activos, Nordeen y Kroiss, después de otras renuncias de peso como las de Guodong Zhang y Zihang Dai. En paralelo, también se habían producido despidos y cambios de estructura que afectaron proyectos internos relevantes.
Entre esos proyectos aparecen Grok Imagine, la herramienta de generación de imágenes y video, y Macrohard, un proyecto de agente de IA que sufrió recortes y pérdida de personal en medio del reordenamiento. El resultado, según el medio, es una empresa en permanente movimiento, con equipos que se achican, se rearman y cambian de liderazgo en cuestión de semanas.
Musk admite problemas de base y busca reconstruir xAI
La app de IA de Musk corre de atrás al resto. Foto: ReutersEn este contexto, Musk ya había reconocido públicamente que xAI necesita una reconstrucción profunda. A comienzos de mes escribió en X que la compañía “no fue construida correctamente la primera vez” y que estaba siendo “reconstruida desde los cimientos”. La frase funcionó como una admisión poco habitual para un empresario que suele vender expansión, velocidad y ambición, incluso en momentos de crisis.
Al mismo tiempo, el dueño de Tesla y SpaceX también dijo que la empresa está revisando candidatos descartados en procesos de selección anteriores y que busca incorporar talento nuevo. En las últimas semanas, xAI sumó cerca de una docena de contrataciones, entre ellas dos líderes senior provenientes de Cursor, la empresa especializada en herramientas de coding con IA: Andrew Milich y Jason Ginsberg.
Compensar la salida de parte del equipo fundador con nuevos perfiles y tratar de acelerar en áreas donde la propia compañía reconoce que todavía corre desde atrás. De hecho, el mismo Musk admitió días atrás que Grok está rezagado en programación frente a competidores.
La crisis de xAI no se limita a la salida de ejecutivos. En paralelo, la empresa también quedó bajo presión por la polémica alrededor de Grok, su chatbot de inteligencia artificial, después de que en los últimos meses se multiplicaran denuncias y demandas por la generación de imágenes sexualizadas sin consentimiento, incluidas algunas que involucraban a menores. En marzo, tres adolescentes de Tennessee demandaron a xAI en California y acusaron a la compañía de haber permitido que su herramienta fuera usada para crear imágenes explícitas a partir de fotos reales de ellas cuando eran menores, en un caso que apunta directamente a la falta de controles sobre el sistema.
La controversia escaló todavía más con una nueva demanda presentada por la ciudad de Baltimore, que acusó a xAI de distribuir millones de deepfakes sexuales y de haber generado miles de imágenes de menores en apenas 11 días, según la presentación judicial citada por Reuters. A eso se sumó un fallo en Países Bajos que ordenó a la empresa frenar la creación y difusión de imágenes sexualizadas no consentidas de adultos y chicos, bajo amenaza de multas diarias. El episodio se convirtió en otro frente abierto para Musk justo cuando intenta reordenar xAI y reposicionarla en la carrera de la inteligencia artificial.
Una empresa valuada en US$ 250.000 millones, pero todavía detrás de OpenAI y Anthropic
Anthropic, una de las empresas del momento, desarrolla Claude. Foto: ArchivoPese a la inestabilidad interna, xAI sigue siendo uno de los jugadores mejor financiados de la carrera global por la inteligencia artificial. Business Insider señala que la startup alcanzó una valuación reportada cercana a los US$ 250.000 millones, una cifra gigantesca incluso para el estándar de la industria.
Sin embargo, el volumen de capital no alcanza por sí solo para cerrar la brecha con los líderes del sector. En escala, despliegue y alcance, xAI todavía aparece detrás de rivales como OpenAI y Anthropic, mientras intenta consolidar productos propios, sostener el desarrollo de Grok y ordenar una estructura interna que cambió varias veces en pocos meses.
La salida del último cofundador original deja una foto incómoda para Musk: una empresa valuada en cientos de miles de millones de dólares, con enorme exposición pública y recursos casi ilimitados, pero que perdió a casi toda la camada que la fundó en apenas tres años.