Dirigida por Frank Darabont, la cinta fue un fracaso en el momento de su estreno al competir contra ‘Pulp Fiction’ y ‘Forrest Gump’

Por Sara Heredia
El 23 de septiembre de 1994 llegó a los cines una película que llevaba siete años en desarrollo.
En 1987, el director Frank Darabont había comprado los derechos para adaptar el relato corto de Stephen King Rita Hayworth y la redención de Shawshank. Su relación venía de antes, de cuando Darabont le había comprado al escritor los derechos de The Woman in the Room por un único dólar en un trato que King llevaba a cabo para ayudar a nuevos directores. Como su carrera iba bien y ya tenía dinero, Darabont le compró los derechos de dicha novela corta por 5.000 dólares, una cifra que nunca aceptó. En su lugar, King enmarcó el cheque y se lo devolvió con una nota: «Por si alguna vez necesitas dinero para la fianza. Con cariño, Steve».
Aún pasaron cinco años más hasta que Darabont pudo meterse de lleno con el proyecto. Escribió el guion en ocho semanas y se preparó para adaptar ese relato que, según King, iba a ser imposible de llevar a la gran pantalla. El cineasta le dio toda una lección, aunque quizás no empezó como él querría.
La novela corta que inspiró a Darabont se publicó en 1982 y cuenta la amistad que surge entre Andy Dufresne, un alto ejecutivo de un banco que es encarcelado injustamente por el asesinato de su esposa y su amante, y Red, un estafador que acabó con la vida de su esposa, una vecina y su hijo. En la película el trasfondo de Red se cambia y pasa a ser un contrabandista.
Apostar por esta producción fue un salto al vacío para la productora Castle Rock Entertainment. Por aquel entonces las películas ambientadas en prisiones no hacían buenos números en taquilla, pero la ejecutiva Liz Glotzer estaba convencida de que debían realizarla. De hecho, amenazó con dejar su puesto si no le daban luz verde. Rob Reiner era el director y cofundador de la compañía y también apoyaba la idea, así que le ofrecieron a Darabont unos 3 millones de dólares para que dejara a Reiner dirigir la cinta. Darabont se negó, apostando por él mismo y por su futuro en el cine.
Columbia Pictures
Después todos sabemos lo que ocurrió: Cadena perpetua es una de las películas más populares y revisionadas que existen -¿cuántas veces te la has cruzado en algún canal de televisión y te has quedado viéndola? Con el ‘streaming’ cada vez menos, pero seguro que hace unos años sí te pasaba-.
Sin embargo, tuvo un mal arranque. Cuando llegó a los cines hace ya más de 30 años, pocos fueron a verla y tan solo recaudó 16 millones de dólares. No recuperó lo invertido ni generó beneficios. En un primer momento le echaron la culpa a una mala reseña de Los Angeles Times, pero otros factores influyeron, como el hecho de que competía en cartelera con Pulp Ficion y Forrest Gump. Su suerte cambió cuando fue nominada a varios premios Oscar y volvió a los cines. Al final de su trayectoria había conseguido más de 70 millones de dólares.
Cadena perpetua tuvo una segunda vida cuando la cadena decidió distribuir 320.000 copias de VHS para alquiler en todo Estados Unidos. Se convirtió en la película más alquilada de ese año y, tras sus sucesivas reposiciones en cadenas de todo el mundo, también en un clásico de Hollywood para la posteridad.