El actor y director dejó una huella imborrable a la actriz hace 30 años que sigue teniendo muy presente en su nueva etapa como directora

Este año Scarlett Johansson perdió el honor de ser la actriz más taquillera de la historia que se ganó en 2025. Tras conseguir el récord con el éxito de Jurassic World: El renacer, solo unos meses más tarde sería Zoe Saldaña quien se haría con el puesto tras el estreno de Avatar: Fuego y ceniza, la tercera entrega de la saga de ciencia ficción de James Cameron.
No obstante Johansson, quien ha sido parte del Universo Cinematográfico de Marvel con un papel realmente esencial como es el de Viuda Negra, sigue teniendo el honor de ser una de las actrices que acumula más éxitos de taquilla. La intérprete, que está a punto de cumplir 42 años, comenzó muy joven en el mundo de la interpretación, lo que le permite acumular una trayectoria realmente impresionante que ya se extiende por nada más y nada menos que tres décadas.
Su debut se produjo en el año 1994, con la película North, y dos años después ya había obtenido su primer papel protagonista. Su larga experiencia en la industria le ha permitido, además, trabajar a las órdenes de reputados directores y directoras, así como compartir escenas con auténticas estrellas de Hollywood.
De algunas de ellas, Johansson guarda un excelente recuerdo, aunque si hay alguien que dejó una huella imborrable en la actriz ese fue sin duda Robert Redford, quien la dirigió y coprotagonizó junto a ella una de sus primeras películas: El hombre que susurraba a los caballos. El actor y director falleció en septiembre del año 2025, a la edad de 89 años.
Scarlett Johansson no se olvidaba de Robert Redford en una entrevista con Deadline publicada en 2025, unos meses antes de la muerte de la estrella, con motivo de su debut como directora en La extraordinaria vida de Eleanor:
«Se centraba muchísimo en los actores», recordaba sobre todo lo que aprendió sobre él entonces y que sigue teniendo importancia tres décadas más tarde.
Era muy paciente y se tomaba el tiempo necesario para ponerme en situación: dónde estaba mi personaje en ese momento, qué había ocurrido y de dónde venía dentro de la historia. Me contaba la historia, la historia completa, hasta llegar a ese punto. Fue de gran ayuda.
«También fue muy revelador, ya que yo era una actriz joven. Estaba trabajando en una gran película, con muchas cosas sucediendo a la vez, y aun así él se tomaba su tiempo. Creaba un espacio íntimo en medio de una producción enorme y abrumadora», añadió.