Puedes redescubrir este clásico de la animación de Hayao Miyazaki, un filme perfecto para disfrutar en familia
Si hay un director que, además de cineasta, es un mago de la animación, ese es Hayao Miyazaki. El cineasta ha creado, a nivel visual, algunas de las películas más bellas de la historia del cine. La última que hizo, El chico y la garza (2023), es un ejemplo. Pero, si nos ponemos a echar la vista atrás, la filmografía del maestro japonés está plagada de clásicos. ¿Lo mejor? Los títulos de Studio Ghibli están disponibles en Netflix. Uno de ellos es Nicky, la aprendiz de bruja (1989), un filme que conocen todos los que crecieron en la década de los 2000 y que posee una belleza poética excepcional. Perfecto para disfrutar en familia.
Nicky, la aprendiz de bruja, que a España llegó en VHS en 1999, se basa en el libro homónimo de Eiko Kadono. La historia sigue a Nicky, una joven bruja que, con 13 años, se prepara para abandonar su hogar y mantener la tradición familiar: dejar la casa de sus padres, buscar una ciudad donde sus servicios sean requeridos y quedarse allí durante un año.
Este viaje la convertirá en una bruja, pero no estará sola. Nicky vive su aventura con Jiji, su simpático gato negro. Juntos se trasladan a una ciudad portuaria donde la protagonista no solo conocerá nuevos amigos, sino también a sí misma.
Todas las películas del Studio Ghibli, ordenadas de peor a mejor
Esta historia precede a otros grandes títulos de Studio Ghibli. Antes de ella estuvo Mi vecino Totoro (1988), y después llegaron La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001) y El castillo ambulante (2004).
«Conectar con nuestros jóvenes espectadores»
Studio Ghibli
Con motivo del estreno de Nicky, la aprendiz de bruja, Miyazaki escribió un ensayo titulado Las esperanzas y el espíritu del Japón contemporáneo. En él, habla de que la verdadera independencia en la sociedad moderna no depende de lo económico, sino del desarrollo personal y emocional, algo que resulta cada vez más difícil.
«Siento que esta película cumplirá su objetivo de conectar con nuestros jóvenes espectadores mediante un sentimiento de solidaridad: las jóvenes que viven en el mundo actual, que no niegan la alegría de la juventud ni se dejan llevar por ella, divididas entre la libertad y la dependencia (porque todos fuimos jóvenes alguna vez, y los jóvenes de nuestro equipo se enfrentan a estos mismos problemas ahora)», escribió el cineasta. «Al mismo tiempo, creo que el potencial fundamental de esta película como entretenimiento reside en este punto y que inspirará empatía en los espectadores».