
‘The Brutalist impresiona por su duración, pero este filme monumental con Adrien Brody te atrapa de principio a fin.
Es cierto que cuando anuncian una película de una duración de tres horas y 15 minutos, lo primero que piensa uno es: ‘uff muchas horas. No se si me la podré ver en una noche’. Como fue el caso de El Irlandés de Martin Scorsese. Pero si hablamos de The Brutalist de Brady Corbet, un director casi desconocido, estamos hablando ya de otra cosa.
The Brutalist cuenta la historia de Laszlo Toth, un arquitecto judío húngaro superviviente del Holocausto que llega a Estados Unidos en 1947 en busca del sueño americano. Interpretado por un Adrien Brody totalmente entregado, este genio visionario se verá atrapado en un proyecto faraónico.
Ahora debe hacer la construcción de un centro cultural para un millonario caprichoso llamado Van Buren (Guy Pearce). La película de Brady Corbet no hace nada a medias. Su película está estructurada como una catedral: una apertura deslumbrante, dos partes contundentes y un epílogo revelador.
La primera escena de The Brutalist ya marca el tono: La llegada de Laszlo a Nueva York muestra las entrañas del barco, evocando el infierno de los campos. Pero cuando descubre la Estatua de la Libertad, curiosamente, aparece cabeza abajo. Esta imagen, a modo de presagio, se convierte en la piedra angular de una película en la que todo es a la vez metafórico y significativo.
Se puede hablar de The Brutalist como de una experiencia, una obra total que desafía los códigos actuales de un cine demasiado estandarizado. Es cine independiente como el que ya no se ve tan a menudo.
Recuerda que puedes ver The Brutalist en Movistar Plus+.